La Sociedad Civil organizada, de la que forma parte la CGT, hemos asistido al desarrollo de la Cumbre por el Clima celebrada en Madrid, con una mezcla de escepticismo y esperanza, finalmente nuestras expectativas de que esta vez se produjera un avance ambicioso, en las medidas a tomar para desarrollar los acuerdos de París no se han cumplido y la Cumbre ha terminado con un acuerdo de mínimos tomado en el último momento. Este acuerdo no ha asumido ninguno de los retos que tenía por delante: aumentar la ambición para dar respuesta a la emergencia climática siguiendo las directrices de la comunidad científica.

Uno de los asuntos más importantes de esta cumbre era el desarrollo del artículo 6 del reglamento que regula los mercados de carbono y los mecanismos de desarrollo limpio, el bloqueo por parte de algunos de los países que más contaminan: EEUU. Brasil. Rusia, China y Arabia Saudi, ha impedido que se pudiera llegar a un acuerdo, posponiendo este punto para la próxima Cumbre que se celebrará en diciembre de 2020 en la ciudad de Glasgow, (COP26), en el escenario de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMMNUCC), sin embargo con el fracaso de la COP25, muchas de las cuestiones claves siguen bloqueadas o sin estar resueltas.

También se han aplazado aspectos muy importantes como el refuerzo de la financiación para el Fondo de Adaptación, para el Fondo Verde para el Clima y la creación de otro Fondo para el Mecanismo Internacional de Varsovia sobre pérdidas y daños ya ocasionados por la emergencia climática.

Las movilizaciones masivas de la sociedad civil han marcado un punto de inflexión en la lucha climática, que muestra la separación entre los gobiernos y la ciudadanía en defensa de un presente y un futuro habitables.

Desde CGT, hacemos un llamamiento a seguir movilizándonos en defensa de los derechos de los más perjudicados por esta crisis, los pueblos indígenas y los países más empobrecidos,en los que ya hay amplias zonas de sufrimiento, sobre todo en África y América Latina y de las clases trabajadoras que van a ser ( ya están siendo), las más vulnerables a la crisis climática. Seguiremos participando y apoyando todas las movilizaciones y acciones que se convoquen, defendiendo que otro modelo de producción y consumo respetuoso con el planeta es posible y necesario. Desde la lucha sindical es imprescindible , para afrontar la crisis climática, reivindicar un cambio en el modelo productivo, defendiendo el reparto de la riqueza, el decrecimiento y una renta básica como garantía de autonomía de la clase trabajadora.

El año 2020 ha sido declarado el año de las movilizaciones climáticas y así debe ser. No tenemos otra alternativa, tampoco tenemos otro planeta B.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT